Veredas impares

(fragmento)


I

Dos magníficos fantasmas en Florida

aprendieron de noche

la torpe danza del beso


Ella era blanca, él tenía los dedos flacos

Ella hacía que se caía

Él la iba a sostener


Es que mi duramadre no respira

y batallo a diario contra mi amnesia


un sendero de adoquines

sin embargo

y una ventana de jazz


Guillermo Imsteyf