Fuiste
lo más lindo de esa casa.
Vinieron las moscas
cuando te fuiste.
Lo más lindo fuiste
de esa casa rancia y añeja
que prometió luz
cuando llegaste
y hasta el día en que te fuiste.
Descubrimos el ojo
de esa casa juntos,
desde la cama,
desde la siesta,
el estrecho ojo,
la ventana,
su párpado caído,
la persiana.
Fuiste
lo más lindo de esa casa,
todavía te miro, panza abajo,
leyéndome,
tu vestido de colores
fue
lo más lindo de esa casa.
De esa casa no fue difícil partir,
sucia y rancia,
dejarla atrás como una pesadilla,
como una pena
porque queda tu margarita en el cristal,
que irá muriendo, tu minúscula margarita,
tus nudos en la cuerda quedan en la triste casa.
Partir de esa casa no fue difícil
salvo por dejarte
dentro de ella.